Recientemente nos enteramos de una noticia que nos sorprendió al tiempo que nos indignó. Sin embargo, parece que ya hemos perdido la capacidad para horrorizarnos, pues vivimos día a día en la inseguridad, la corrupción y el abandono social.
Si bien los mexicanos reclamábamos por una mayor transparencia y una rendición de cuentas en la sociedad, no teníamos en mente la total publicidad y comercialización de nuestros datos en beneficio de la delincuencia. Hay muchas cosas graves en el asunto, muchas interrogantes y mucho que explicar, pero sobre todo, hay mucho que podemos hacer, y pese a ello, hemos quedado paralizados en la más absoluta indiferencia, en el extremo de la pasividad y la tolerancia hacia la delincuencia y la corrupción.

Ya sea por miedo, por impotencia o por falta de medios, no nos hemos atrevido, aún, a levantar la voz y a pedir respeto a nuestros derechos, a nuestra privacidad, en un país donde como ya se ha dicho “no pasa nada”. Y pese a todo, creo aún que tenemos alternativas, tenemos siempre la opción de decidir y elegir. En esta ocasión no quiero escribir sobre lo que dicen o piensan otros, ni sobre las noticias que roban nuestra atención por algunos segundos; en esta oportunidad, y esperando poder hacer eco entre algunas mentes y conciencias, quiero hacer un llamado al valor y a nuestro compromiso con nosotros mismos.

Mi idea es simple, es una pequeña, pero clara, acción de protesta civil. Deseo invitarlos a mostrar nuestro repudio y nuestro hartazgo a la situación que prevalece en el país, donde nuestros datos son vendidos al mejor postor y desafortunadamente al crimen, donde día a día nuestros hermanos caen en el fuego cruzado del crimen y donde la justicia es un producto adquirible en las instancias públicas, en la calle, en el ministerio público, en todos lados. Mi invitación es a portar un listón negro alrededor el brazo izquierdo, que simbolice la muerte del derecho a la privacidad, del respeto a nuestras vidas y la muerte paulatina de la seguridad. Quizás este hecho no encierre a los criminales ni a los corruptos en la cárcel, pero quizás sea el inicio del despertar de nuestra conciencia. Mi invitación es hacia todo aquel que se interese en demostrar su rebeldía y su rechazo al deterioro social y nacional, al menos durante la última semana de abril.
Espero que con esto la piedra empiece a girar; mayores y mejores ideas serán bien recibidas y apoyadas.