Recientemente nos enteramos de una noticia que nos sorprendió al tiempo que nos indignó. Sin embargo, parece que ya hemos perdido la capacidad para horrorizarnos, pues vivimos día a día en la inseguridad, la corrupción y el abandono social.
Si bien los mexicanos reclamábamos por una mayor transparencia y una rendición de cuentas en la sociedad, no teníamos en mente la total publicidad y comercialización de nuestros datos en beneficio de la delincuencia. Hay muchas cosas graves en el asunto, muchas interrogantes y mucho que explicar, pero sobre todo, hay mucho que podemos hacer, y pese a ello, hemos quedado paralizados en la más absoluta indiferencia, en el extremo de la pasividad y la tolerancia hacia la delincuencia y la corrupción.

Ya sea por miedo, por impotencia o por falta de medios, no nos hemos atrevido, aún, a levantar la voz y a pedir respeto a nuestros derechos, a nuestra privacidad, en un país donde como ya se ha dicho “no pasa nada”. Y pese a todo, creo aún que tenemos alternativas, tenemos siempre la opción de decidir y elegir. En esta ocasión no quiero escribir sobre lo que dicen o piensan otros, ni sobre las noticias que roban nuestra atención por algunos segundos; en esta oportunidad, y esperando poder hacer eco entre algunas mentes y conciencias, quiero hacer un llamado al valor y a nuestro compromiso con nosotros mismos.

Mi idea es simple, es una pequeña, pero clara, acción de protesta civil. Deseo invitarlos a mostrar nuestro repudio y nuestro hartazgo a la situación que prevalece en el país, donde nuestros datos son vendidos al mejor postor y desafortunadamente al crimen, donde día a día nuestros hermanos caen en el fuego cruzado del crimen y donde la justicia es un producto adquirible en las instancias públicas, en la calle, en el ministerio público, en todos lados. Mi invitación es a portar un listón negro alrededor el brazo izquierdo, que simbolice la muerte del derecho a la privacidad, del respeto a nuestras vidas y la muerte paulatina de la seguridad. Quizás este hecho no encierre a los criminales ni a los corruptos en la cárcel, pero quizás sea el inicio del despertar de nuestra conciencia. Mi invitación es hacia todo aquel que se interese en demostrar su rebeldía y su rechazo al deterioro social y nacional, al menos durante la última semana de abril.
Espero que con esto la piedra empiece a girar; mayores y mejores ideas serán bien recibidas y apoyadas.

Ya sea en Twitter, facebook, myspace, blog o la red social que prefieran, debe existir un espacio para la reflexión y discusión libres. Hagamos alianza entre nosotros mismos, tal como los partidos hacen pactos en nuestras narices. Dejemos la ausencia un día, a ver qué pasa.

Mediante esta diminuta publicación nos disculpamos con quienes siguieron el proyecto en un inicio y pusieron fe en él. Hoy más que nunca nuestro país necesita un foro donde se confronten -de manera constructiva- ideas de todas tendencias, colores, matices. Hoy más que nunca es labor de todos nosotros construir, primero en las ideas, un mañana y un México más pensado, menos perdido, menos ignorante, menos ingenuo, menos ausente. El Proyecto Refundación regresa. Gracias a todos.

Todos hablamos sobre la importancia y el cuidado del medio ambiente, pero a la hora de actuar, ¿Cuántos de nosotros realmente hacemos cosas por mejorarlo? ¿A cuántos de nosotros nos preocupa no tirar basura en la calle, mantener limpia nuestra banqueta, o limpiar nuestra casa? Seguramente hemos escuchado sobre las grandes industrias y empresas contaminantes del mundo, sobre el efecto invernadero de los gases de automóviles y sobre los daños que causa al ambiente el derramamiento de litros de petróleo en el mar. Sin embargo, que una persona tire basura en la calle no parece tan grave como el incendio de un bosque.

No obstante, habría que percatarse de la consecuencia acumulada de muchas personas actuando de manera similar, en detrimento del ambiente, y compararla con esos grandes desastres y fenómenos que dañan al medio donde vivimos. Para muestra basta un botón: en las estaciones terminales del metro, que también cuentan con paraderos de autobuses (sirvan de ejemplo Indios verdes, Universidad, Pantitlán o Tacubaya) muchas son las personas que tiran el papel de los tacos, la servilleta o la tapa-rosca del refresco, o la envoltura del  dulce. La suma de todas esas acciones es la que tiene esos lugares en las condiciones actuales y, aunque la delegación o el municipio se preocupe por dar mantenimiento y recoger los desperdicios, eso no es una prioridad para las autoridades locales, pues implica el empleo de recursos que, en épocas electorales como las pasadas, son más redituables si se aplican a otros asuntos.

A pesar de esto, difícilmente podremos ver a algún funcionario importante en un lugar olvidado por la escoba. No obstante, el mantenimiento de estos lugares, de los parques, de nuestras avenidas, debe ser un tema importante para quienes vivimos cerca de ellos, pues su contaminación es un aspecto que nos afecta a todos. La tarea de limpia y recolección de basura, si bien es asunto del municipio, también es un asunto de los ciudadanos. Ciudadanos que reclamamos el derecho a opinar y tomar decisiones que nos atañen, pero que también debemos reclamar y reconocer la obligación de conservar el medio que nos rodea, como una responsabilidad cívica y humana.

Seguramente no he dicho nada nuevo. Pese a ello, presento a continuación, algunas propuestas simples que podrían funcionar en nuestras localidades:

  • Las multas o castigos de tránsito deberían complementarse con horas de servicio a la comunidad (barrer avenidas, limpiar y pintar escuelas, parque, juegos)
  • Multas del mismo tipo para personas que:
    • No recojan los desechos de sus perros
    • Tiren basura en la calle
    • Crédito para el remozamiento de fachadas en avenidas primarias (inicialmente)
    • Instalación de botes de basura (orgánica e inorgánica) cerca de espacios comunes
    • Mantenimiento comunitario de espacios y servicios públicos (alumbrado, topes)

Con toda seguridad estas medidas no salvarán los mares ni los bosques, pero en cierta medida son un pequeño grano de arena con el que se puede iniciar una playa de soluciones.

A lo largo de la Historia de nuestro país, mucho antes incluso de la conquista del mismo,  las civilizaciones asentadas en el territorio que ahora lleva por nombre México -y definido por arqueólogos, antropólogos e historiadores como Mesoamérica -, fundamentaron su existencia material en una relación armónica con la naturaleza, siendo ésta,  tal vez, la causa principal del esplendor económico, político y cultural que alcanzaron sociedades como la maya, teotihuacana, mexica, tolteca, olmeca, tarasca, huichol, entre muchas otras, que me excuso por no nombrar.

Construyeron ciudades hermosas, edificadas y orientadas de acuerdo a los designios de la naturaleza. Fomentaron el uso de los recursos naturales de acuerdo a sus necesidades y no con un afán depredador basado en la obtención de excesos. Por que los excedentes que puede generar la producción de cualquier bien o servicio son, hasta cierto punto, admisibles y positivos.

Hoy en día, sólo podemos contemplar e imaginar la magnificencia de tan tremendas civilizaciones, en las ruinas arqueológicas distribuidas a lo largo y ancho de la República Mexicana. Asentamientos humanos que impresionaron a los conquistadores de la Europa Feudal por las características arquitectónicas, urbanistas y organizativas. Aquellos bárbaros,  (en el sentido más amplio)  la mayoría de ellos, parias, fueron vistos como encarnación del Dios Quetzalcóatl. Al parecer, no los han dejado de observar como Dioses -Quetzalcoatl- puesto que el servilismo, entreguismo y admiración que muestran  ciertas personas, al tener un contacto con gente anglosajona, fluye inmediatamente de su inconsciente de conquistados. No pudiendo siquiera llegar a pensar que, todos los seres humanos, sólo nos diferenciamos unos de otros por ciertos rasgos físico-biológicos propios de cada región del planeta.

Lo anterior viene a colación porque, en el México contemporáneo, no hacemos una retrospectiva e introspección en nuestro pasado, con la finalidad de tomar lo mejor de cada cultura, para así, crear una sociedad diferente y mejor. Partimos de un supuesto ficticio, el American Way of life, que no es ni por poco, compatible con la multiculturalidad existente en México. Lejos de aceptar a los pueblos indios, los negamos y escondemos, como si fueran una aberración en la historia.

Es prudente, retomar, las relaciones sociales de producción que permiten a las comunidades indígenas la explotación de la tierra, no de los hombres, con base en el conocimiento ancestral, y aplicarlo al campo desahuciado y casi extinto; de igual forma, fomentar en diversas áreas de la convivencia social el trabajo colectivo con una psicología nosótrica indígena y no el ego occidental maximizador de ganancias. Concatenado con las aportaciones indígenas, utilizar el potencial tecnológico propio de la cultura occidental a las labores que lo  requieran; hacer uso de los medios de distribución creados ya de antemano: transporte y medios de comunicación.

Con este escrito, no pretendo descalificar la influencia Estadounidense, Europea o de ningún otro tipo de sociedad ; ni tampoco, hacer una apología de los indígenas; solamente  revalorar los conocimientos y sabiduría legada por las diversas culturas que han ayudado a la creación de la Nación Mexicana como un todo, formado por partes igual de importantes para el desarrollo de una República como la nuestra.

 

Libertad y felicidad                                                                                                                                                                            Juan Carlos

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Pensando en la gravedad de estar en medio de un brote epidémico de un virus aún no identificado plenamente y de su mortalidad severa -que últimamente no lo es tanto- recibí un correo que denunciaba la supuesta cortina de humo maquinada, fría y secretamente, desde Los Pinos para distraer a la gente de próximas reformas de largo alcance y repercusiones nacionales.

Pero, ¿Será cierto que la influenza es inventada? Seguramente muchas personas lo creen así, mientras que otros tememos por nuestra salud. Lo importante, sin embargo, es reflexionar un poco sobre el tema.

Difícilmente, en un ambiente político de mayor pluralidad partidista como en el que vivimos, en un mundo globalizado y con tantos científicos trabajando para encontrar una cura, sea posible implementar una farsa de tamaño mundial en la que oposición, países y laboratorios se confabulen a favor del presidente de un país con tan poca presencia económica, petrolera y militar en el mundo, para distraer a la población de una crisis que retuerce a las economías globales.

Sin embargo, lo que parece ser cierto es que la semana pasada un par de iniciativas pasaron sin ruido por las cámaras del congreso, una por la de senadores y otra por la de diputados, en las que se debió haber puesto más atención de la que recibieron. La primera de ellas es la Ley de la Policía Federal ( http://sdpnoticias.com/sdp/contenido/2009/04/23/382531 ) que dota de mayores facultades a los policías para intervenir y acceder a datos confidenciales de las personas y en internet para “prevenir conductas delictivas”. Esta legislación debe reflexionarse y debatirse con gran cuidado pues implica atribuciones no menores a un cuerpo armado del poder judicial sobre la ciudadanía, y su derecho a la privacidad, en general.

La otra iniciativa, aprobada por la cámara alta, es la que permite la portación de pequeñas dosis de estupefacientes ( http://www.milenio.com/node/204108 ). Una vez reconocida la incapacidad del Estado para desincentivar actividades de venta y consumo de droga, pareciera ser que la única salida es la legalización, pero, ¿Esta iniciativa considera posibles consecuencias como la mayor afluencia de droga al país provenientes de países productores y con destino a EE. UU.[1] o el impacto en la percepción de la droga respecto de los jóvenes? ¿Realmente la despenalización de dosis pequeñas desincentiva su consumo, o la intención era meramente monetaria (¿arrebatarle el mercado al narcomenudeo para administrarlo el Estado?) Es válido abordar estos temas, dotar de mayores recursos y atribuciones a la policía no debe ser necesariamente algo negativo, pero lo que no se vale es sofocar la libre discusión y la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones que le atañen directamente.

Después de todo, la democracia se nutre de estas deliberaciones, no sólo de tener credencial y conformarse con votar.


[1] Esta interesante posibilidad la escuché de voz de un profesor muy informado, que actualmente labora en un conocido diario del país.

Re. (Del lat. re-).1. pref. Significa ‘repetición’. Reconstruir. 2. pref. Significa ‘movimiento hacia atrás’. Refluir 3. pref. Denota ‘intensificación’. Recargar 4. pref. Indica ‘oposición’ o ‘resistencia’. Rechazar. Repugnar. Significa ‘negación’ o ‘inversión del significado simple’. Reprobar. Con adjetivos o adverbios, puede reforzarse el valor de intensificación añadiendo a re- las sílabas -te o -quete. Retebueno. Requetebién.

 Fundar. (Del lat. fundāre).1. tr. Edificar materialmente una ciudad, un colegio, un hospital, etc. 2. tr. Estribar, apoyar, armar alguna cosa material sobre otra. U. t. c. prnl. 3. tr. Erigir, instituir un mayorazgo, una universidad o una obra pía, dándoles rentas y estatutos para que subsistan y se conserven. 4. tr. Establecer, crear. Fundar un imperio, una asociación. 5. tr. Apoyar algo con motivos y razones eficaces o con discursos. Fundar una sentencia, un dictamen. U. t. c. prnl.

 

Para que algo, cualquier sujeto u objeto pueda llegar a entenderse como tal, al interior de la sociedad,    debe existir en la mente de las personas integrantes, un concepto que los haga inteligibles a todos y cada uno. Sino existiera un lenguaje común, perteneciente a una sociedad cualquiera, nos sería muy difícil comprendernos a nosotros mismos,  a la otredad y al mundo.

Todas las palabras del idioma español describen alguna parte del vasto universo, no llegan  a describirlo totalmente, eso es obvio, pero, los fines para los cuales ahora las necesitamos confieren un  poder especial a las palabras, en particular, la que da nombre al proyecto que pretende trascender y, no sólo interpretar la realidad.

En el siglo XXI,  en México y en el mundo existe una necesidad imperativa por Reconstruir una sociedad desde los cimientos económicos, políticos, sociales y culturales,  para eso, se requiere una labor titánica de todos y cada uno de los integrantes de la tierra.  Por lo tanto, nos vemos en la imprescindible labor de replantear una edificación material de las condiciones que nos permiten la existencia como seres humanos, habitantes de un país que es un parte importante del tercer planeta,  a partir del Sol: México.

La palabra más acertada y  apegada a las definiciones de la Real Academia de la Lengua Española, para definir el proyecto en cuestión, es Refundación. Que es  un proyecto de Nación con miras a establecer una comunidad de mujeres y hombres donde cada individuo-social- autónomo y consciente sea partícipe de las decisiones que se toman  con el objetivo de fomentar una convivencia armónica con la naturaleza y con los demás seres humanos.

 

 Libertad y Felicidad.                                    Juan Carlos 

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